“Abrir puertas y ventanas”

En un intento trapacero de sacudirme la frustración de no poder ir este año al BAFICI, le dedico un post a esta película argentina que, además, está dirigida por una buena amiga de BA, Milagros Mumenthaler. Y ahí viene lo difícil: hablar de la obra de alguien a quién conoces. Un ejercicio de funambulismo entre el exceso de rigor para no caer en suspicacias y la imposibilidad de separar lo que dice la obra de lo que sabes de su autora (que, tampoco me flipo, no la conozco tanto, tanto, tanto… pero bueno). En cualquier caso, “Abrir puertas y ventanas” empieza poniéndomelo fácil: simplemente, tengo que juzgarla igual que juzgue el cortometraje “El patio” años atrás, cuando no conocía a Milagros. Aquel corto me pareció excepcional y esta película… pues también.

Hasta hace muy poco, por eso, esta película y yo llevábamos el paso cambiado. Se me escapó, por motivos varios, todos absurdos, en Donosti en el 2011 y en L’Alternativa y en La Mostra de Films de Dones en el 2012. Y como por uno de esos dolorosos misterios de la distribución-exhibición en este santo país no se ha estrenado ni pinta que vaya a estrenarse, pues he tenido que echar mano de negociaciones bajo cuerda para poder ver “Abrir puertas y ventanas” al fin. La espera ha merecido la pena, por supuesto, aunque hay que reconocer que el visionado de esta película no es precisamente placentero: es entrar en la habitación de un enfermo. Todo está viciado y huele rancio en la casa que comparten estas tres hermanas que acaban de perder a su abuela, con la que vivían. La sensación dominante es la de desorientación, incluso la de apatía, más que la de duelo. La ausencia tan presente (valga la paradoja) de una figura adulta en la familia, sitúa a estas tres protagonistas frente a un rito de paso, que se resisten a asumir. Ahora que ya no tienen a nadie por arriba, deben refundar sus vidas y replantear sus relaciones fraternales, so pena de enconar ojerizas, pudrir lazos y malversar herencias.

Es esta una película sobre las tomas de conciencia en la edad post-adolescente, pues. Un film sobre la superación del pasado, esa herida que sólo sana cuando le da el aire, no cuando se deja tapada. Que la opción que escoja Milagros para contar este trance no sea la del clasicismo, sino la de la insinuación, construyendo casi todo el discurso de su película en off, es algo también digno de celebrar. Hay más ideas y sensaciones en el uso de la luz, en los encuadres, en las elipsis y en la música (Bridget St John, Linda Perhacs, Vashty Bunyan, Tanguito…) de “Abrir puertas y ventanas” que no en su sinopsis. Ahora, algunos citarían a Chéjov, por la obvia pero tramposa correspondencia con “Las tres hermanas”, aunque también por la capacidad de desplazar la significación del relato en los detalles a primera vista irrelevantes. Pero a mí, mientras veía la película, me vinieron a la cabeza, no sé muy bien por qué, el desarrollo de “Las afinidades electivas” de Goethe (puestos a soltar espejos literarios y grandes nombres…) y, tampoco sé muy bien por qué, el estilo de “Las señoritas de escasos medios” de Muriel Spark. También pensé que debía escribir este post, como mínimo, para felicitar, aunque fuera con retraso, a Milagros (y, por la parte que les toca, a Fran, a Martín, a Rosa y a Violeta). Porque yo simplemente me he sacado una espina, pero ella ha hecho una magnífica película.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
Esta entrada fue publicada en Uncategorized y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s