LA PELÍCULA DEL 2012

¿Qué le he pedido yo a una película estrenada en este 2012 para que me gustara (aunque no la comprase todo entera)?


Que me llevara a la playa en un romance hipster-púber todo mimo y detallismo.


Que no olvidara nunca el apelotonamiento de sensaciones del primer flechazo.


Que me pusiera a prueba el amor sin tonterías, con un lance dramático de los de verdad.


Que me replanteara lo que entiendo por comedia romántica… y lo que entiendo por cine indie.


Que me corroborara que el clasicismo avant la lettre le sienta tan bien al melodrama como a otros géneros (más aplaudidos).


Que me convenciera-conmoviera más en una secuencia dialogada larga que en el resto de sus imágenes de impacto.


Que equilibrara drama y comedia en una estupenda balanza tonal.


Que apostara por el expresionismo del mudo (aunque también podría apostar un poco más, vale).


Que me dejara caer por un tobogán circense de emociones, colores y chistes.


Que me advirtiera de que, aunque el mundo se acabe, cada día es idéntico al anterior y… al siguiente.


Que me descolocara con un fugitivo untado en mierda huyendo en una excavadora con un perro ensartado en la pala.


Que me recordara que la cienca-ficción se puede hacer con cuatro euros.


Que me guardara como mínimo una escena para mis pesadillas quirúrgicas.


Que fintara prometiéndome una de piratas y dándome una de geeks decimonónicos.


Que me adaptara un clásico con poca fidelidad al texto y mucho al subtexto.


Que me anunciara el apocalipsis metiéndome en la cabeza de otra persona.


Que me hiciera tener miedo de cualquier pringao porque puede tratarse de un asesino a sueldo.


Que me dibujara una sonrisa escribiendo los diálogos de un personaje con frases arcaicas, subordinadas y en subjuntivo.


Que me interrumpiera un encadenado de episodios inesperados con un intermedio más inesperado todavía.


Que cada fotograma me entrara por la vista, el oído, el tacto, el olor y el gusto.


Que me hiciera entrar ganas de invitar a Flash Gordon a una fiesta en casa.


Que me ayudara a fantasear con el título ideal para un programa doble junto a “Terminator”.


Que me dijera que no hay película cuando sí la hay.


Que me retrotrajera a los 10 años cada vez que salía en pantalla un gigante verde.


Que detectara la influencia de Armando Ianucci-Peter Capaldi no sólo en la tele sino también en el cine.


Que me desencasillara a un actor dándole un personaje parecido pero diferente al de su cliché.


Que me inventara un thriller entero a partir de un recorte de periódico anecdótico.


Que fuera cine-cine aunque pareciera literatura o teatro.


Que me enseñara el momento exacto en el que una persona descubre la posibilidad de hacer el mal.


Que me amplificara con todo el oropel audiovisual posible una aventura atávica, reducida y casi mínima.


Que me sustituyera el crescendo final de una persecución en coche por una persecución en moto.


Que me uniera las primeras formas de protocine con la últimísimas formas de mirar a través de la cámara.


Que me alertara, sin ser estrictamente cine de terror, de que no hay nada que dé más miedo que una secta.


Que escuchara la calle antes de escribir diálogos, esa cosa que siempre tiene que entrar por el oído (que muchos se olvidan).


Que me encumbrara a Jason Statham como magnífico action hero.


Que sacara partido a Bardem como peculiar villano de una franquicia fílmica que no está tan seca como parece.


Que celebrara el artificio del cine actual como si fuera el del cine de los orígenes.


Que degustara conmigo la excitación de contar y escuchar historias.


Que me estremeciera al hacerme pensar en la próxima visita al dentista.


Que me estremeciera también al hacerme pensar en la próxima boda a la que tenga que ir.


Que me cambiara progresivamente la iluminación del rostro de un protagonista.


Que me hiciera salir de ver un period drama satisfecho cuando no tenía la más mínima predisposición a favor del género.

Todo esto es lo que le he pedido al cine del 2012. ¿Soy muy exigente? No creo: siempre recuerdo mejor las cosas que me gustan en una película que no las que me desagradan. En fin. Encaremos el 2013…

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
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6 respuestas a LA PELÍCULA DEL 2012

  1. josep m. dijo:

    bona tarda… pots possar la relació, tinc un parell que no identifico… molta bona llista…

  2. josep m. dijo:

    doncs les que hi han abans i després de extraterrestre no sé quines són…

  3. ponkipons dijo:

    Headhunters i Prometheus, respectivament

  4. gon dijo:

    La única que no he podido identificar es la de “Que me dijera que no hay película cuando sí la hay.”

  5. ponkipons dijo:

    This is not a film, de Jafar Panahi

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