Dexy’s Midnight Runners

Dexys Midnight Runners siempre fueron un paradigma de grupo outsider. Nunca hicieron nada cuando tocaba ni donde tocaba. Tiraban de ellos mismos, avanzaban independientemente de la dirección del viento. Y por eso mismo, si su soul blanco, rebelde, joven y celta tenía semejante arrojo era porque el grupo tenía que crear su propia energía para levantarse. Esto era así cuando empezaron y lo petaron a principios de los 80 y es así ahora que han vuelto sin que nadie se lo haya pedido.

dexy's midnight runners
El empuje de “Searching for the young soul rebels” es el de los estibadores del puerto cuando fichan todas las mañanas. Un disco de dientes apretados. Música que te hincha las velas: te envalentona, te enaltece y te ilumina a partes iguales. Ya he dicho en más de una ocasión que si alguna vez me subo a un ring, querría pasearme hasta el cuadrilátero al compás de “Geno”. La poesía del puñetazo.

dexys midnight runners too-rye-ay
¿Fue el look Steinbeck (bastante anti-cool, reconozcámoslo) el repelente que despertó las suspicacias de su primera camada de talifanes ante “Too-rye-ay”? ¿O lo fue el éxito requete-masivo de canciones como la estupendísima “Come on Eileen”? No eran Dexys Midnight Runners el hijo adoptivo con el que soñaban los snobs, precisamente. Pero es que nunca se escondieron precisamente de querer hacer música popular. El elitismo es un signo de decadencia que no podía permitirse Kevin Rowland. El anti-oxidante de “Plan B”, “Precious” o la versión del padre Van Morrison sobre el abuelo Jackie Wilson “Jackie Wilson said” vigoriza aún a cualquier prisionero del despertador.

dexys midnight runners don't stand down
Si la imagen a lo Walker Evans cortocircuitó a muchos fans, la siguiente apuesta estética aún era más desafiante: en “Don’t stand down” parecían unos golfistas en receso de las tribulaciones de la city. Otro disco magnífico a pesar de la ausencia de hits obvios que, de alguna manera, defiende que el desencanto es un sentimiento al que sólo están expuestos y sólo están autorizados los románticos. Ocho canciones entre la divagación, el hartazgo, la auto-reflexión (Kevin frente al espejo: “Kevin Rowlands 13th time”) y la tozudez en las que todo cambia para que todo siga igual.

dexy's midnight runners
Elipsis de 25 años. Fuera todo sigue igual o peor. Entremedias, Kevin Rowland sacó discos en solitario de versiones extrañísimos, aunque igualmente fruto del librepensamiento, y grupos como The Rumble Strips quisieron sentarse en el trono vacío que dejaron Dexys, aunque sin pasar de la gracia de ser una especie de banda de pseudo-tributo. Así que la única competencia de “One day I’m going to soar” es la de los discos previos de los propios Dexys. Como lo único que se les puede pedir a Dexys es que nunca hagan lo que les pides, es este un retorno sin ninguna concesión a la nostalgia, sin ningún sentido del oportunismo y sin ninguna prisa por recuperar el tiempo perdido. ¿Qué tiempo?¡Si son ellos mismos los que crean su propio tiempo! Sofisticado y cercano, con destellos de ¿sonido Philadelphia? (“I’m always going to love you”) y estilización de movimientos, “One day I’m going to soar” gustará más o menos, pero es el disco que ahora mismo les toca publicar a Dexys precisamente por ser un disco que ahora mismo no toca. Una vez más, música outsider.

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