Literatura y fútbol

Porque me avergüenzo de que la tertulias futbolísticas sean un “Sálvame” masculino, porque a menudo me pongo rojo delante del amarillo de la prensa deportiva y porque considero que un juego que mueve tantísimo negocio y gestiona tantísimas ilusiones merece deparar manifestaciones comunicadoras y escritas mejor que esas, ahí va un posible once titular de libros y fútbol. Una alineación que incluye ensayo, historia, novela, periodismo, cuentos y, en general, toda la literatura sobre el balón que me ha interesado por lo notable de su forma además de por su contenido futbolístico.


1. “Fiebre en las gradas” – Nick Hornby
Desconfío de las personas que dicen, “a mí me gusta el fútbol, pero no voy con ningún equipo”. Pues a ti no te gusta el fútbol, entonces. Te pierdes toda la implicación emocional y todo el arco de sentimientos que este deporte provoca cuando vives unos colores. Claro que todo esto, Hornby lo explica bastante mejor que yo. Un libro híbrido entre la novela y el ensayo con varios chispazos de talento (el capítulo sobre cuáles son los requisitos de un partido perfecto, por ejemplo).


2.“Entre los vándalos” – Bill Buford
La cara más sucia del fútbol es la cara pintada de algunos aficionados. El periodista norteamericano Bill Buford se la jugó infiltrándose al más puro estilo Günter Wallraff entre los hooligans ingleses de los años de la vergüenza. Y sobrevivió para contarlo… de milagro: cuando explica cómo durante el mundial de Italia un antidisturbios le aporreó sistemáticamente la región lumbar hasta que perdió un riñón, casi estuve por cerrar el libro. Terrible y tremendo.


3.“La guerra del fútbol” – Ryszard Kapuściński
Como soy tan vicioso de utilizar metáforas futboleras para explicar otras cosas, no puedo más que admirar un libro que toma el fútbol como punto de partida para hablar de asuntos de más grave calado. De hecho, lo que hace aquí el grandísimo Kapuściński tampoco es un ardid narrativo, precisamente. “La guerra del fútbol” es el nombre que se le dio al conflicto entre Honduras y El Salvador de finales de 1969 que estalló tras un tristemente célebre partido entre las selecciones de ambos países. El autor de “Ébano”, simplemente ordena, relata y piensa sobre tan lamentables hechos.


4.“El fútbol a sol y sombra” – Eduardo Galeano
Aunque se gusta mucho así mismo y a veces peca de tener más versos floridos que ideas en flor, Galeano intenta sintetizar todo lo que es el fútbol (hitos, características, personajes, peculiaridades, dinámicas, alrededores…) en un compendio de entradas breves dictadas siempre por la pasión a este deporte. Muy útil para descubrir y disfrutar del fútbol sudamericano, pero, ¡ay!, con bastantes lagunas europeas.


5.“Espècies protegides” – Ferran Torrent
Mandamases del ladrillo metidos a directivos de club, prima donnas del balón y chanchullismo levantino. Con estos mimbres, era raro que un apasionado del fútbol y la novela turbia como el mordaz Ferran Torrent no hubiera escrito este libro antes. Muy disfrutable.


6.“Dios es redondo” – Juan Villoro
El fútbol como opio del pueblo y religión laica. A Villoro yo le trato de vd. desde que escribió esa señora novela que es “El testigo”. Aunque no siempre coincida con su opinión, le reconozco el gran mérito de intentar elevar el pensamiento y el análisis futbolístico hasta la alcurnia de otro tipo de análisis a todas luces más prestigiosos.


7.“El otro futbol” – Miguel Delibes
Prefiero antes al Delibes que escribe de caza, por ejemplo, que al que escribe de fútbol (aunque este último me interesa más que el que habla de pesca, senderismo, natación, tenis, etc…). Pero como el señor de la gorra pegaba tan bien la hebra, me hubiera encantado conversar con él sobre la liga, la copa y los mundiales e, incluso, intentar trazar la divisoria entre el fútbol clásico y el moderno.


8.“Fútbol: Una religión en busca de un Dios” – Manuel Vázquez Montalbán
Otro con el que me hubiera ido muy a gusto de carajillos a desmenuzar la jornada. Como Villoro, Montalbán también dibuja la condición de gran fiesta y rito profano de este deporte. A pesar de cierto exceso de trascendencia, es innegable que la dimensión sociológica y económica, antropológica y empresarial, popular y mediática del futbol es digna de estudio…teológico.


9. “Puro futbol” – Roberto Fontanarrosa
Me leí esta compilación de cuentos hace tiempo y apenas recuerdo alguno (bueno, tampoco hace tanto, pero la impresión que me dejó “Puro futbol” es de bajo relieve). Si que guardo en la memoria la sensación que me dejó: dentro del fútbol hay tantas singularidades, que este deporte encierra muchos relatos latentes esperando a ser escritos. O esperando a ser dibujados en viñeta, como hace el propio Fontanarrosa.


10. “Cuentos de fútbol I y II“- VV.AA.
Valdano es un rey tuerto que destaca como intelectual (¡toma!) y hasta poeta (¡retoma!) simplemente por abrupto contraste con su entorno habitual. Su retórica es a menudo caricaturesca, sí, pero al menos sus iniciativas son muy honrosas. Los dos volúmenes de cuentos sobre fútbol que promovió, a pesar de lo discreto de la mayoría de textos, servían para censar al puñado de hombres y mujeres de letras (Benedetti, Fernan-Gómez, Rivas, Marías, Regàs, Bryce Echenique, Azcona, Puértolas…) que a veces se juntaban para refinar y dar caché a este deporte, aunque sólo fuera por el simple hecho de que fulanito hubiera escrito sobre él.


…y 11. Revista “Panenka”
Magnífica iniciativa. Esta revista que ilumina. En la mayoría de ocasiones, aporta conocimiento y casi siempre da gusto de leer. Así sí. Con proyectos recientes como éste, sé que no sólo el futbol me va gustar toda la vida, sino que también me va a seguir gustando leer sobre él.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
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5 respuestas a Literatura y fútbol

  1. Alexandre S. dijo:

    Al final voy a ser el “brasas” fijo de esta sección de comentarios, pero como tampoco tenemos mucha ocasión de departir in personam…

    El caso es que venía a jalearte este “Entre Vándalos” (¡Qué fascinante la descripción de esa mezcla de aborrecimiento y síndrome de Estocolmo que padece!, ¡qué gran aprendizaje técnico es ese libro para los que adoramos el periodismo!), a respladar nuestra dignísima incursión en la tabla (granota y catalanoparlante, quiero decir) con Ferran Torrent, a confesar que siempre había sentido reservas por “Fiebre en las gradas” (alergia al Arsenal), pero que me has hecho recapacitar y a decir que, pese a tu templado elogio y pese a que sea una opinión camino de convertirse en tópica, “Viejo Casale” de Fontanarrosa me parece seguramente el mejor e indudablemente el más divertido de entre todos los relatos futbolísticos que haya leído.

    También que me ha extrañado la ausencia de un libro de crónicas tan gozosas y cultas como “Historias del calcio” de Enric González (Le has dejado fuera por perico, por no entraren tu top 10 o por no habértelo papado todavía? Porque si es por esto último juraría que lo vas a disfrutar. Y ya puestos, dos sugerencias. 1. Algunas crónicas de jotdown.es. Vale que meten petardazos, que hay cierta tendencia a la retórica hinchada en sus páginas y que algunos colaboradores parecen de la versión cultureta de Intereconomía. Pero hay cositas muy vacilonas y en la onda Panenka sobre futbol uruguayo de los 30 o sobre Mathew Le Tissier. Y Jabois, aunque sea del Madrid, suele escribir muy bien de Futbol cuando toca.Y 2. “Stamping ground: Exploring Liechtenstein and its World Cup dream” de Charlie Connelly. Una evocación muy sagaz y jovial de…lo que ya insinua el título
    Ah, ya que estamos de aluvión prevacacional: ¿No conocerás a nadie en Panenka? Es que iba a proponerles un artículo bastante guapo que tengo en mente…

  2. ponkipons dijo:

    Ya sabes que siempre eres bienvenido aquí, Flammel (recupero tu heterónimo de las míticas “Crónicas torpedas” para esta ocasión)
    “Fiebre en las gradas”, a pesar del rollo pop que lleva encima, acierta en muchas cosas: el fútbol como motor de identidad y pertenencia de los que no la tienen o no saben que la tienen, como vínculo paterno-filial (a veces el único que hay) y como acontecimiento complicado de racionalizar. Me encanta otro capítulo: el que indaga sobre qué ha sido del mejor jugador del patio de su colegio, aquel al que nadie podía quitarle nunca la pelota.
    Enric González: lo tengo en la nevera desde que se lució con la cobertura de aquel infausto festival de Venecia. Se junto con malas compañías (Boyero, Oti…) y se cubrió de gloriosa mierda: se perdió todas las pelis buenas y escribió de ellas sin verla. Pecado de poca profesionalidad. Seguro que el libro está bien y el día que le levante el castigo y me lo lea, me encantará. Ahora bien, sabiendo que es perico, igual lo dejo un par de años más la celda.
    Le hecho un ojo a lo de Charlie Connelly y jotdown.es y te cuento.
    Te busco lo de Panenka.

  3. ponkipons dijo:

    Ahh, y me repasaré lo de Fontanarrosa, claro. Muy en la niebla se me quedó.

  4. pandemolde dijo:

    Reblogged this on hypertrofiados.

  5. Pingback: “Héroes de nuestro tiempo” | Las cosas que me importan (y las que no)

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