Cantando a Lee Remick

De todas las actrices que con los años han ganado iconicidad indie, Lee Reemick es la que más felizmente desconcertado me deja siempre. Puedo entender, casi por una mera cuestión estética, que la indierada se encapriche de Jean Seberg, de Rita Tushingham, de Anna Karina, de Anouk Aimée, de Natalie Wood, de Jean Moreau o de Diana Rigg. Puedo incluso imaginarme incluso porqué Audrey Hepburn ocupa una zona menos privilegiada en su devocionario (con semejante sobre-explotación de su imagen, no me extraña). Pero, ¿Lee Remick? Era guapísima, por supuesto, pero también muy voluptuosa y sanota, que es algo que encaja mal con la fragilidad poca-cosa del indie. Era también una grandísima actriz, faltaría más, pero no veo mucho título con pop-appeal o pedigrí “alternativo” en su filmografía (y ojo, que hay nivelón: “Días de vino y rosas”, “Chantaje a una mujer”, “Anatomía de un asesinato”…).

Me gusta pensar que la culpa de esta solera de musa indie de Lee Remick es de The Go-Betweens, que decidieron perfumar y enviar desde Brisbane una carta de amor a su nombre en su primer single de 1978. Porque, bien mirado, entonces, no había ni indie ni na’. Los imberbes Forster y MacLennan estaban moldeando, seguramente sin saberlo, un referente. Creadores de formas, creadores de identidad, desde la primera maqueta.

Con excepción de un discreto tema folk del poeta dub Michael Smith de 1994, para cuando Hefner se volvieron a acordar de esta actriz en 1998 titulando otra canción con su nombre, y no una versión de The Go-Betweens, prácticamente nadie había vuelto a reparar en ella. Con lo cual, el magnetismo del icono seguía prácticamente intacto. La Remick seguía teniendo valor y fulgor indie dos décadas después.

Todo esto me lleva a pensar que hubo una época en la que los indies ejercían cierta soberanía y practicaban el librepensamiento en la elección de sus mitos, modelos y referentes. No había previsibilidad. No había clichés. Tampoco había, por tanto, productos especialmente diseñados para complacer su gusto. Lo indie era verdaderamente un sinónimo de lo independiente. Y ahora no querría sonar cascarrabias, pero sí es verdad que no puedo ocultar que echo de menos los tiempos en los que no había indiexplotation, los tiempos en los que todos pensábamos y ecogíamos más por nosotros mismos.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
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