Hopey, Maggie y… Lídia Damunt

¿Cuántos cómics tiene Jaime Hernández? Pues yo diría que uno. Lo que pasa es que, a lo largo de 30 años de carrera, esta obra única ha ido apareciendo en varios tebeos de diferentes títulos. Tema y variaciones (y alguna excepción). Alrededor de los míticos personajes de su serie “Locas“, Hernández ha construido, viñeta a viñeta, una California punk y culebronera. O una soap opera west coast y alternativa. O un vergel de latinismo atípico y lesbianismo riot. Nada que envidiar al microcosmo de la saga Palomar de su hermano Beto, en cualquier caso.

Con los años, casi he integrado a Maggie, a Hopey, a Izzy, a Penny Century y a Duffy en mi vida. Quiero saber de ellas. Cómo les va, con quién follan ahora, si han engordado, si han envejecido, blablabla… He aprendido a quererlas a pesar de sus defectos… o precisamente por ellos. Es lo que tienen todas las ficciones-río, que los personajes acaban siendo de tu familia. Mi familia de amor y cohetes.

No puedo evitar emocionarme a veces leyendo “El fantasma de Hoppers“. Y ahí ya no hablo sólo de la consanguinidad que creo compartir con los personajes, sino con la adhesión al estilo de Jaime. Veo su dibujo como un acto de resistencia, como un residuo de una ya lejana época fanzinera. Aunque quizá se haya ido sofisticando, J. Hernández siempre ha conservado una alternatividad sin impostura alguna, real, loca. Más caricaturesco o más minimal, más delirante o más costumbrista, su trazo (cómo clava algunos gestos, algunas poses, algunas posturas… ) es algo que también me espero reencontrar de tiempo en tiempo. También quiero saber cómo se conserva, si sigue igual, blablabla

No creo ser demasiado original si digo que los cómics de Jaime Hernández me suenan rematadamente a rock de Riot grrrl. Leyéndome este ultimo, me podría haber imaginado, incluso me podría haber puesto, un soundtrack de acompañamiento de Wild Flag, por decir algo. Pero la cosa hispana, la cosa costera, me lleva siempre al maridaje con Lídia Damunt (ya las inolvidables Hello Cuca delataban su afición por los hermanos Hernández en varios títulos de canciones). Como nuestra Altar Keane murciana está a punto de lanzar su tercer disco, “Vigila el fuego”, y yo ya estoy impaciente esperándolo, pues se me ha juntado el hambre con las ganas de comer. Es decir: escucho Somos islas mágicas y me veo a Margarita Luisa “Maggie” Chascarrillo tarareándola y me leo “El fantasma de Hoppers” y espero encontrarme a Lídia garabateada en alguna viñeta del Valle de San Fernando.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
Esta entrada fue publicada en Libros que suenan y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s