The Waterboys – “Fisherman’s blues”

En mi vida, he podido identificar tres estadios en el aprendizaje de lo que es convivir con la resaca. El primero es el descubrimiento de esa música matinal horrorosa que va acompañada de la siguiente letra: “no pienso volver a beber más”, “me quiero morir”, “¿qué cojones es esto que me pasa?” y otras cantinelas muy de material de monólogo humorístico previsible. El segundo es el de la negación (“no, si yo no tengo resaca”), como haciéndote el duro, como queriendo enmascarar el error de no haber sabido decir que no a esa copa (o esas). Y el tercero es la aceptación. Es casi un signo de madurez, de adulto consecuente. “Vale, si ayer tocó aquello, hoy toca esto”. Te arrepientes de haber hecho y haber dicho no sé cuantas cosas, te encomiendas al espidifén y la vitamina B12 y aguantas el tirón. Frunciendo el ceño durante horas y negociando como buenamente puedes con tu malestar. Dignísimo.

Bien, pues la primera vez que asumí las consecuencias de la noche anterior de esta manera, sonaba esto:

Puestos a escoger pop, rock o folk de ascendente celta, yo me hubiera quedado antes con los Dexys Midnight Runners de “Too-Rye-ay” o The Pogues, claro. Pero la canción que me acompañó la primera vez que acepté los daños colaterales de los excesos nocturnos fue “Fisherman’s blues” de los Waterboys, qué quieres. Y no es que la letra hable precisamente de despertares rugosos. Pero la canción blande un orgullo irlandés-escocés que yo quise manipular y sintonizar con mi pundonor resacoso.

Hoy en día, como era de esperar, “Fisherman’s blues” es un poco magdalena de Proust en mi vida, aunque en este caso, untada en ginebra, no en té. De hecho, todo el disco homónimo me activa varios resortes de la memoria. Y he de reconocer, no sé si por esta trampa del recuerdo o no, que es un disco que me gusta. Me gusta mucho. Más que el “This is the sea”, que el tiempo lo ha juzgado como un álbum de brillo excesivo y sonido más fechado. “Fisherman’s blues”, más mate y quizá por eso más atemporal, aún ahora me continúa pareciendo un muy honroso heredero del “Desire” de Dylan (porque con ése disco lo comparo yo… y no con Celtas Cortos, que en vuestras pupilas ya veo el prejuicio, la malicia y… ¡el error!).

No sé porque me he acordado ahora de este disco en particular y The Waterboys en general. Y no, no es que haya tenido que capear ninguna resaca últimamente. ¿Será porque he estado viendo capítulos de “The Office”, versión USA, y el personaje de Steve Carrell se llama Mike Scott, como el líder de los Waterboys (en su época tenía algunos seguidores talibanes que ríete tú de los dylanófilos)? ¿Será porque me quiere sonar que Fran Gayo se acordó de ellos hace unos días? ¿Será porque vienen en directo de aquí a poco y me estoy planteando si ir o no ir? Si finalmente voy, no me hará falta beber la noche anterior. Eso seguro.

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2 respuestas a The Waterboys – “Fisherman’s blues”

  1. Abel dijo:

    Cuando maduras ya no te arrepientes de haber dicho y hecho nada. Deberías, pero no te acuerdas. La vergüenza evoluciona y se convierte en laguna. Mucho más poético.

  2. Abel dijo:

    Eso si se bebe bien, ojo.

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