The Fall – “Hit the north”

Claro que hay una música para el verano y otra para el invierno. Por supuesto que hay canciones que tiemblan y canciones que sudan. Ciertísimo que hay una sonidos a los que les va el frío y otros a los que les va al calor (y eso que no me lío ya con el entretiempo….). Aunque soy muy partidario de personalizar estas preferencias músico-estacionales al margen de lo que parece dictar la lógica (si me peta, le doy al reggae en enero y al post-punk en julio, para entendernos), he de decir que hay grupos que sólo me pongo exclusivamente cuando llega el frío y otros que sólo escucho cuando suben las temperaturas.

The Fall probablemente es el grupo que ocupa mi top 1 invernal (seguidos de cerca por Hüsker Dü). Su música se ajusta perfectamente no sólo a los rigores climáticos, sino también a los paisajes del frío. ¡Ojo! no hablo de postalitas nevadas, sino del aire helado de ciertos paisajes urbanos severos (nótese el eufemismo para decir feos de cojones), tipo zonas semi-industriales y bloques de pisos de plomo.

“¿Y tú cuántos discos de The Fall tienes?” es una pregunta todavía muy pertinente (y muy reveladora) que hacer a todo aquel que te suelte “a mí me gusta mucho la música”. 34 álbumes oficiales, sin contar recopilatorios (que tienen mucho singlelazo suelto) o directos, y nunca bajando del notable. Todo es grano. Por eso, Mark E. Smith (míralo qué majo está en la foto de sus tiempos de concubinato con Brix Smith) es una de las más sagradas instituciones de la música británica, escuela Manchester, de las últimas décadas. Sigue tan insobornable, tan borde, tan a la suya y tan talentoso como siempre (compruébalo si quieres en su último disco, “Ersatz Gb”).

Ahora bien, durante su etapa Beggars Banquet de la segunda mitad de los 80, The Fall se hincharon a publicar singlelazos de esos que decía antes. “Hit the north” es mi favorita y sé que también es la de muchos (el proselitismo y magisterio de John Peel es lo que tiene). Es, además, la que más me predispone para enfrentarme al frío: me hace caminar más decidido, con esa prisa que se tiene en la calle en invierno, cuando todos se apresuran a llegar a refugio cuanto antes y hasta evitan quedarse parados en un semáforo, so pena de quedarse pajarito.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
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