Tina y Amy, Soraya y Carme

Nunca he sido mucho del “Saturday night live!”. Sus sketches son de la escuela de la repetición/acumulación del gag y no de la del giro, que es la que me da en el platillo de la risa a mí. Eso no quiere decir que no me parezcan buenos. Ni que no me peté con algunos de ellos, claro (¿cómo no voy a mondarme con, por ejemplo, el mítico “More cowbell”?)

Pero lo que sí reconozco es que el SNL es una cantera y un escaparate de cómicos impresionante. Podría echar la vista atrás y peritar todos los grandes cómicos que han salido del programa de la NBC, pero me basta con quedarme con dos gigantes de la comedía surgidas en la última década: Tina Fey y Amy Poehler (y me reservo a otra grande como Kristen Wiig para un post exclusivo).


Tina Fey tiene una versatilidad cómica muy fina. Puede cambiar de Cara blanca a Augusto sin despeinarse (o mejor para el humor: despeinándose). Pero el Do de pecho lo da en los papeles de chica lista (pizpiretilla, espabilada…) a la que todo le sale mal. Por eso, porque ella también lo sabe, su cima como guionista y como actriz es
Liz Lemon, la ya mítica protagonista de “30 rock”. Aunque, en honor a la verdad, su highlight de popularidad es, claro, su imitación de Sarah Palin.


Amy Poehler es otra monstrua. Creo que ahora mismo es la mejor cómica que puedas tirarte a la cara. Si cuando empezó, su dominio de la mueca y la astracanada era ya una locura (recordémosla como hermanita del sidekick de Conan O’Brien, Andy Richter:
Andy’s little sister), con el paso de los años ha ampliado y actualizado su gama de recursos hasta convertirse en uno de los rostros del post-humor: la Leslie Knope de “Parks & Recreation” aguanta los silencios de la inocomodidad y la vergüenza ajena como nadie. Por cierto, no os perdáis “Parks & Recreation”, una obra maestra de la comedia televisiva moderna. Más que por su imitación de Hillary Clinton, Amy pasará a la historia por su papel como política de pueblo trepilla, híper-motivada y lela en esta serie.

Tina y Amy son muy amigas desde hace años. Estudiaron juntas y durante casi una década se retro-alimentaron la una a la otra en el SNL. De ahí su química cuando comparten plano: aquí la célebre conferencia de prensa de Sarah y Hillary que inmortalizaron las dos.


Ahora es cuando me meto en un berenjenal: ya lo siento, pero cuando veo cualquier comparecencia pública de Carme Chacón o de Soraya Saenz de Santamaria es como si estuviera esperando que soltaran un gag. No me las creo. No me las tomo en serio. Me parecen dos personas que imitan a un cargo político, no que lo ostentan. Será que les falta auctoritas, gravitas o cualquier otro latinajo asociado al liderazgo. Será que me transmiten la impresión más de querer hacer carrera política que de hacer política (que no es exactamente lo mismo). Será que se esfuerzan demasiado ambas por caer simpáticas (al menos a los de su color político). No sé… No dudo que sean muy currantes, muy capaces y muy apreciadas en sus distintos partidos. Pero para mí es una cuestión de aspecto, de proyección de valores, de presencia pública. De aquello de la mujer del César.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
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