El bushidô (o algo así) en 10 películas

Este es el kanji del bushidô (del “camino del samurai”, si se prefiere):

Podría completarlo añadiendo también los kanjis de las siete virtudes del código ético del guerrero que trazan este camino (actuar correctamente, corage, benevolencia, educación, honor, lealtad, honestidad…). Pero todo esto es un poco friki y un poco coñazo, lo sé. Parece como si estuviera pensándome hacer un tattoo, comprarme una katana o alguna mierda así. Y no.

Simplemente me interesa mucho la manera en la que los preceptos del bushidô se cuelan en algunas películas. Y no hablo sólo de jidaigeki (el género nipón sobre el Japón medieval), sub-carpeta samurai. Hablo de apropiaciones y malformaciones del bushidô (de sus valores y la estética que va asociada a ellos) en películas que (casi) todos conocemos.

Aquí hay un patrón muy claro: un personaje (gerrero profesional o una deformación parecida) debe afrontar una misión que implica la aceptación de la muerte. Su comportamiento a lo largo de la historia debe transmitir un código moral muy particular que asuma la muerte anunciada, pero honrosa, que le espera al final de la historia.

Estas son las 10 películas que creo que siluetean las variaciones cinematográficas del camino del samurai:

1. “Samurai (trilogía)” de Hiroshi Inagaki (1954, 1955 y 1956)
Ideal para empezar, para enterarse de qué coño es esto del bushidô. Aquí, una trilogía que define muy bien la figura del samurai. Grande Toshirô Mifune, as usual. Algunos jidaigeki de Kurosawa también sirven, obviamente. Pero esas son pelis que ya se recomiendan solas.

2. “El silencio de un hombre (le samouraï)” de Jean-Pierre Melville (1967)
Otro paradigma. La madre de muchos corderos. El gran Melville interpretó a su manera el camino del samurai… y sentó un canon. Un canonazo. Su héroe trágico es muy callado y muy melancólico. Y todo se retrata con frialdad europea y artificio peliculero. Birth of cool.

3. “Yakuza” de Sidney Pollack (1975)
Mi película favorita de Pollack. Y la primera que me hizo pensar que aunque los yakuzas sean otra cosa, algo tienen de samurais modernos. Romanticismo, pesimismo y crepúsculo. Encima, sale el gran Robert Mitchum.

4. “The driver” de Walter Hill (1978)
Llevando la híper-estilización de Melville hasta una dimensión casi abstracta. Los personajes no tienen ni nombre (son el conductor, la chica, etc…). Sus vidas no interesan. Sólo sus acciones, sólo su misión.

5. “Posibilidad de escape (light sleeper)” de Paul Schrader (1992)
Aquí se cuelan otros itinerarios morales, claro: Bresson y Dostoyevski, como es habitual en los guiones de Schrader. Pero también trata de un profesional de los márgenes de la ley abismándose a su final. Y no abro el melón de la redención en la caída, porque ahí ya me entran Ferrara, Cimino, Scorsese….

6. “Hana-bi (flores de fuego)” de Takeshi Kitano (1997)
Muchas vueltas le ha dado Kitano a la modernización del bushidô por la vía del cine yakuza. “Violent cop”, “Sonatine”, “Brother”…incluso lo ha abordado desde cierto clasicismo en “Zatoichi”. Pero “Hana-bi” está tocada por la tristeza profunda y el hieratismo que debe acompañar a todo camino del samurai.

7. “Ronin” de John Frankenheimer (1998)
Los rônin eran los samurais que se quedaban sin amo. Figuras errantes generalmente abocadas a la fatalidad. Frankenheimer imaginó la puesta al día de este tipo de mercenarios. Profesionalidad y frialdad, siempre sin motivos personales.

8. “Ghost dog: el camino del samurai” de Jim Jarmusch (1999)
Tuve este póster en el comedor de casa durante muchos años. Como “Dead man”, “Ghost dog” también era toda ella una muerte lenta. Extraños en el paraíso, gángsters y hip-hop.

9. “Collateral” de Michael Mann (2004)
Aunque el personaje de Jamie Foxx tenga tanto peso como el de Tom Cruise, el asesino de este film de Mann (del que podría salir también “Ladrón”) gana por goleada. Mucho más hondo y enigmático. El escenario urbano y nocturno es un paisaje habitual en estas películas de nuevo bushidô.

10. “Drive” de Nicolas Winding Refn (2011)
“Drive” tiene algo de todas las pelis de esta lista. Desde su héroe noble, inexpresivo, requete-profesional, lacónico y metido pa’dentro (un samurai moderno, una vez más), hasta los diferentes rasgos de su extrema estilización. Todas las interpretaciones modernas del bushidô parecen desembocar en este film. Por eso más que una película moderna (o “moderna”, que entre comillas escuece más), a mí me parece muy clásica. Mucho. Forma parte de una cadena, de una tradición.

…y ahora si quereis hablamos de si es una pijada esteticista para hipsters o qué.

Acerca de ponkipons

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3 respuestas a El bushidô (o algo así) en 10 películas

  1. colaría “el americano” por ahí.

  2. ponkipons dijo:

    Pues sí, bastante. Bien visto. Aunque me gusta así-así.

  3. a mi tampoco me gusta todo lo que debiera y creo que es cosa de los prejuicios o algo. pero me sigue pareciendo muy japonesa.

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