Fleet Foxes – “Blue Ridge Mountains”

¿Coldplay con chirucas? Anda ya. A Fleet Foxes se les ha cogido manía en algunos círculos, no sé si por snobismo (todo lo que lo peta, ya se sabe…) o porque su música tiene una blandura que a mucha gente le repele. Según como, son comprensibles ambas posturas: todo los consensos son sospechosos (e insanos) y desde cierta educación “rock” esta música con caricia a la Simon & Garfunkel puede parecer muy de campamento de jóvenes catecúmenos. Luego está lo de si sus influencias son mejores que ellos. ¡Toma, claro!. Pero de ese pleito creo que saldrían vencedores apenas un puñado de artistas de los últimos años.

A mi el primer disco de Fleet Foxes me pareció y me sigue pareciendo fabuloso (el segundo también me gusta, pero no tanto). Entre otras cosas, porque todo él está planteado como un disco entero, bien pensado y ordenado, más que como una colección de composiciones así al tuntún. En esta época de hegemonía de la canción que vivimos (de la canción que enganche a los 10 segundos de descarga, quiero decir), un disco de pop así para mí era una bendición. El aire a Beach Boys de montaña que gastaban y la parte de invención de una tradición musical americana que igual no existió (no eran precisamente “americana”, pero sonaban a música americana pre-S.XX) que quizá sólo les veía yo remataban el truco. Porque si lo suyo era un truco, en mí funcionaba (y muy contento del engaño, además).

Mi canción favorita de los de Seattle sigue siendo “Blue Ridge Mountains”. Pero me cuesta mucho escucharla. Me lo pienso dos veces. Porque el azar quiso que fuera el tema que llevaba puesto en el CD del coche el día que llevé a mi perro Buster a que lo durmieran. Terrible. La canción se ha hermanado con un momento terrible. Y no hay quien la despegue ya, me temo.

Decía mi amigo Pablito que lo primero que había que hacer cuando veías que estabas precipitándote hacia una discusión de pareja era parar la música que estuviera sonando, no fuera caso que a partir de entonces la fueras a asociar para siempre con un mal trago. Algo parecido me pasa con “Blue Ridge Mountains” (aquí, la toma que dejaron para la Blogothèque). Creo que se me ha desgraciado para siempre.

Ahora, además, ya no es que escuche la canción y me venga a la cabeza el triste episodio en cuestión. Ahora es que me acuerdo de “Blue Ridge Mountains” por lo que sea (por vivir una situación parecida a la de la letra, por ejemplo) y el reflejo condicional inmediato ya me produce pena. Puto conductismo. La música del azar puede ser muy cabrona, a veces.

Acerca de ponkipons

No me gusta escribir gratis, pero mira...
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2 respuestas a Fleet Foxes – “Blue Ridge Mountains”

  1. jordilacasa dijo:

    Tens tota la raó Joan, a vegades les cançons passan a ser cicatrius vitals !

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